Por algún lado andas,
humano.
Tus pasiones
aún se hallan
en alguna remota valija.
Aunque te haya herido
ese puñal
que nunca se blande,
no estás vencido.
Te queda la faz,
que no es poco,
y las palabras
no están del todo
enterradas.
Sobra la yesca
para que prendan
nuevas y mejores ideas.
Pervives
y por ello prevalecerás.


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